Que no dejes que se te rebocen los ojos, que nunca nada nadie.
Que sola estas peor que acompañada, pero acompañada estás peor.
Que sácalo que te aprieta, pero no lo saques, que nunca nada nadie.
Que el dolor en la garganta es de la tos, de la tos...
Que nunca nada nadie lo sabrá.
Que no, que nunca, que nada, que nadie, que sola, que dentro, que secos, que no pasa nada.
Que nunca nada nadie.
miércoles 6 de mayo de 2009
sábado 2 de mayo de 2009
Es lo que tiene la profundidad. Hay tanto espacio...
Desde hace tiempo voy viendo como se aleja, no sé si ha sido rápido o lento. No tengo excusas, no daré explicaciones, no quiero convencer a nadie, solo se acabó. Creo. Creo que lo he aceptado, ya vengo de vuelta. Me lo comí y hace tiempo que terminé la digestión, poco más puede afectarme. ¿Lo mejor? Resignación. Y no es malo ¿eh? suena malo, pesimista, pero no. Una vez te acostumbras, no es difícil, en contra de lo que pueda parecer.
¿Y si vuelve? Aceptación. No apto para inconformistas me temo. No es un sistema infalible; Los rescoldos que se escondan en los huecos más remotos aflorarán cuando el cuerpo se hinche de un sentimiento fuerte, por la presión. Saldrán disparados, ten cuidado.
¿y al final? El final es indiscutible. Distanciamiento paulatino por inercia.
Así es siempre, con todo, con todos.
Después del final, puede que comience el principio de nuevo, sin rescoldos. Pero tiempo.
...demasiado espacio.
Desde hace tiempo voy viendo como se aleja, no sé si ha sido rápido o lento. No tengo excusas, no daré explicaciones, no quiero convencer a nadie, solo se acabó. Creo. Creo que lo he aceptado, ya vengo de vuelta. Me lo comí y hace tiempo que terminé la digestión, poco más puede afectarme. ¿Lo mejor? Resignación. Y no es malo ¿eh? suena malo, pesimista, pero no. Una vez te acostumbras, no es difícil, en contra de lo que pueda parecer.
¿Y si vuelve? Aceptación. No apto para inconformistas me temo. No es un sistema infalible; Los rescoldos que se escondan en los huecos más remotos aflorarán cuando el cuerpo se hinche de un sentimiento fuerte, por la presión. Saldrán disparados, ten cuidado.
¿y al final? El final es indiscutible. Distanciamiento paulatino por inercia.
Así es siempre, con todo, con todos.
Después del final, puede que comience el principio de nuevo, sin rescoldos. Pero tiempo.
...demasiado espacio.
sábado 18 de abril de 2009
Expectación... El futuro apretado en 2 meses escasos que paso sentada en mi silla de estudiar y ultrajando el hecho que le da nombre.
Hoy llovía para mi. Gracias, pero ha sido en vano... ha sido un día de esos en que al mundo se le pasa que existes, y siquiera te pregunta si podía seguir girando... Mi teléfono comienza a criar moho, no tenía un plan magnífico que me impidiera, muy a mi pesar, estudiar...Sé que lo has intentado... casi pienso que mi triste día era consecuencia tuya, casi me haces pensar que tu intención era obligarme a estudiar... pero estoy rápida... sé que lo has hecho para que mi escasez de planes no fuera tan evidente. Tú siempre tan atenta...
Tengo en la cabeza un paquete de ideas arrugadas desde que empezó el final. A veces parece que terminarán compactándose, y el día que el principio comience de nuevo no podré desenredarlas ni incluso aunque me las planche la misma señora ayeya.
Tantos planes...qué de cosas se podrían hacer cuando no pueden hacerse... He hecho una lista, ahora tengo las ideas en un papel... lo pondré debajo de un libro para que no se arrugue también.
Fregando el cola cao derramado, empapé la fregona y la estrujé hasta la saciedad; "ahí va mi cerebro", pensé...
Hoy llovía para mi. Gracias, pero ha sido en vano... ha sido un día de esos en que al mundo se le pasa que existes, y siquiera te pregunta si podía seguir girando... Mi teléfono comienza a criar moho, no tenía un plan magnífico que me impidiera, muy a mi pesar, estudiar...Sé que lo has intentado... casi pienso que mi triste día era consecuencia tuya, casi me haces pensar que tu intención era obligarme a estudiar... pero estoy rápida... sé que lo has hecho para que mi escasez de planes no fuera tan evidente. Tú siempre tan atenta...
Tengo en la cabeza un paquete de ideas arrugadas desde que empezó el final. A veces parece que terminarán compactándose, y el día que el principio comience de nuevo no podré desenredarlas ni incluso aunque me las planche la misma señora ayeya.
Tantos planes...qué de cosas se podrían hacer cuando no pueden hacerse... He hecho una lista, ahora tengo las ideas en un papel... lo pondré debajo de un libro para que no se arrugue también.
Fregando el cola cao derramado, empapé la fregona y la estrujé hasta la saciedad; "ahí va mi cerebro", pensé...
jueves 19 de febrero de 2009
martes 13 de enero de 2009
Sí que escribo
La verdad, no suelo tener razón. Soy mala, o maligna, como diria la ayeya. Cruel muchas veces, perezosa siempre, ingrata a menudo, mal educada más de lo que debiese. Me comparo, me enfado, me paso, no llego, y normalmente después de las dificultades, mi moraleja es "bah, no te esfuerces". No sé si soy una mala persona. Sí sé q no soy tan buena como podría. No sé si debo cambiar las cosas. Si sé que no debo encerrarme en mis motivos.
Lo veo, incluso se puede decir q lo entiendo... pero no lo comparto. Será que todos están equivocados menos yo.
Sí, definitivamente es eso
Aunque, la verdad, no suelo tener razón.
Lo veo, incluso se puede decir q lo entiendo... pero no lo comparto. Será que todos están equivocados menos yo.
Sí, definitivamente es eso
Aunque, la verdad, no suelo tener razón.
miércoles 17 de diciembre de 2008
el regreso.
Qe sí me afecta? sí.
De repente todo vuelve a mi cabeza, y se escurre por mis ojos. Otra vez todo lo que pudo ser y no fue, todos los intentos porque hoy fuese distinto, todos los amagos que se qedaron en eso, todos los presentes que ahora son pasado, pensando en el cómo comocoomcomco COMO???????????? Creo que terminé rindiéndome, y resignada a la vida que me obligaron a vivir, al fin me salvé. Huí de los motivos, y hasta creí haberlos superado. No. Se acercan otra vez. Muchas otras veces lo vi fácil, de lejos, se veía tan chico que mi pulgar lo tapaba. Ahora, después de tanto tiempo, tengo miedo.
Se me ha olvidado su tamaño, pero sea como sea, siento que viene con fuerza...
Soy pequeña.
De repente todo vuelve a mi cabeza, y se escurre por mis ojos. Otra vez todo lo que pudo ser y no fue, todos los intentos porque hoy fuese distinto, todos los amagos que se qedaron en eso, todos los presentes que ahora son pasado, pensando en el cómo comocoomcomco COMO???????????? Creo que terminé rindiéndome, y resignada a la vida que me obligaron a vivir, al fin me salvé. Huí de los motivos, y hasta creí haberlos superado. No. Se acercan otra vez. Muchas otras veces lo vi fácil, de lejos, se veía tan chico que mi pulgar lo tapaba. Ahora, después de tanto tiempo, tengo miedo.
Se me ha olvidado su tamaño, pero sea como sea, siento que viene con fuerza...
Soy pequeña.
domingo 30 de noviembre de 2008
Compresión.
Ayer, entre nucleótidos y bases nitronegadas, acudí a mi cita con la población anciana de Sevilla, en el Maestranza. Al llegar a la recepción, la señora encargada, tras un exhaustivo analisis de mi indumentaria que temo no se encontraba entre sus obligaciones profesionales, me pidió documentacion para entrar en el señor teatro, y yo, que no me había colocado mi pase vip a postas, por ese gustillo que da presentarselo en la cara justo antes de que te eche, me puse la tarjetita de acceso en el pecho, y caminé hacia en interior del edificio con la cabeza bien alta.
Allí estaba yo, en el masculino de la plaza de toros, con mi pase vip bien pegado al pecho, atravesando sinuosos pasillos llenos de vestidos de princesa talla XL, y trajes de pingüino ideados para cuerpos líricos también voluminosos. Pasando por los servicios, pude oir un violinista extraviado que entonaba su sinfonía sentado en la tapa del water. Pienso que probablemente no estuviera tocando en los servicios, y no fuera mas que una equivocación de mis oidos, pero imaginarlo así me resultaba gracioso, así que elegí creer eso.
Por fín, encontré la sala de ensayo.Tras un momento de deliberación, y una vez pensadas las escusas que pondría si reclamaban por mi retraso, entré a la sala principal de "El Teatro de la Maestranza".
Caminé hacia el lado izquiero, que por supuesto era el lado equivocado, y un señor me indicó que las soprano iban a la derecha. Siempre me preguntaré cómo sabía aquel tipo que yo era soprano y no contralto...creo que podré sobrevivir con la duda. Finalmente vi a Vi sentada, custodiando el asiento de su derecha para mi.
Una vez incorporada, la visión de unas chicas menores de 40 años me hizo dudar acerca de la longevidad de los alli presentes. Esto fue justo antes de reconocer entre las contraltos ami exprofesora de musica, de unos 300 años.
Sesión de fotos, mensajitos al móvil, dibujos en la obra del señor Hendell... aquel director de coro inspiraba nuestro espiritu artistico de tal forma, que unas horas más escuchando sus monótonas indicaciones habrían hecho de nosotras unas verdaderas artistas. Cuando los dibujos que hice en estas partituras me lleven a la fama, me acordaré de él.
A nuestras espaldas teníamos una fila de sopranos, y justo detrás de ellas, los bajos. LOS BAJOS. El nombre no podría ser más literal. Aquellos tipos, con bigote, sin bigote, con largas melentas, alopécicos, canosos, rubios, morenos, gordos, muy gordos, flacos...Había una variada gama, pero yo, de espaldas a ellos, solo podía apreciar sus voces, y casi era mejor... La sensación de fuerza, potencia, que las notas más graves de la escala otorgaban a esos señores, era impresionante. La antítesis de las soprano. Los extremos separados por asientos. La voz masculina, viril, la voz del hombre, una voz de tal potencia que llega a resultarme erótica. En resumen, un contraste sobrecogedor.
En cambio, las contraltos no me aportaban nada, y los tenores me resultaban afeminados.
Una vez terminado el ensayo, no quería ni necesitaba más de aquellas personas. Nos convertiriamos de nuevo en desconocidos.
Guardé la tarjeta de acceso, me puse la capucha y me dirigí a casa con cosas nuevas: unos garabatos más, algunas fotos de Vi y mias, un amor hacia los bajos reforzado, varias apreciaciones de Vi acerca de la guapura de algún que otro tenor no muy anciano, y ganas de sopa y simo calientes. La biología podría esperar, ya seguiría con los nucleótidos más tarde.
Allí estaba yo, en el masculino de la plaza de toros, con mi pase vip bien pegado al pecho, atravesando sinuosos pasillos llenos de vestidos de princesa talla XL, y trajes de pingüino ideados para cuerpos líricos también voluminosos. Pasando por los servicios, pude oir un violinista extraviado que entonaba su sinfonía sentado en la tapa del water. Pienso que probablemente no estuviera tocando en los servicios, y no fuera mas que una equivocación de mis oidos, pero imaginarlo así me resultaba gracioso, así que elegí creer eso.
Por fín, encontré la sala de ensayo.Tras un momento de deliberación, y una vez pensadas las escusas que pondría si reclamaban por mi retraso, entré a la sala principal de "El Teatro de la Maestranza".
Caminé hacia el lado izquiero, que por supuesto era el lado equivocado, y un señor me indicó que las soprano iban a la derecha. Siempre me preguntaré cómo sabía aquel tipo que yo era soprano y no contralto...creo que podré sobrevivir con la duda. Finalmente vi a Vi sentada, custodiando el asiento de su derecha para mi.
Una vez incorporada, la visión de unas chicas menores de 40 años me hizo dudar acerca de la longevidad de los alli presentes. Esto fue justo antes de reconocer entre las contraltos ami exprofesora de musica, de unos 300 años.
Sesión de fotos, mensajitos al móvil, dibujos en la obra del señor Hendell... aquel director de coro inspiraba nuestro espiritu artistico de tal forma, que unas horas más escuchando sus monótonas indicaciones habrían hecho de nosotras unas verdaderas artistas. Cuando los dibujos que hice en estas partituras me lleven a la fama, me acordaré de él.
A nuestras espaldas teníamos una fila de sopranos, y justo detrás de ellas, los bajos. LOS BAJOS. El nombre no podría ser más literal. Aquellos tipos, con bigote, sin bigote, con largas melentas, alopécicos, canosos, rubios, morenos, gordos, muy gordos, flacos...Había una variada gama, pero yo, de espaldas a ellos, solo podía apreciar sus voces, y casi era mejor... La sensación de fuerza, potencia, que las notas más graves de la escala otorgaban a esos señores, era impresionante. La antítesis de las soprano. Los extremos separados por asientos. La voz masculina, viril, la voz del hombre, una voz de tal potencia que llega a resultarme erótica. En resumen, un contraste sobrecogedor.
En cambio, las contraltos no me aportaban nada, y los tenores me resultaban afeminados.
Una vez terminado el ensayo, no quería ni necesitaba más de aquellas personas. Nos convertiriamos de nuevo en desconocidos.
Guardé la tarjeta de acceso, me puse la capucha y me dirigí a casa con cosas nuevas: unos garabatos más, algunas fotos de Vi y mias, un amor hacia los bajos reforzado, varias apreciaciones de Vi acerca de la guapura de algún que otro tenor no muy anciano, y ganas de sopa y simo calientes. La biología podría esperar, ya seguiría con los nucleótidos más tarde.
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